Alejo Laclau-Diego Ruiz, sábados de octubre

Flyer ay-que-el-alma oct

 

Ay, que el alma se me sale…
Canciones, textos y poemas de amor
Alejo Laclau
Diego Ruiz (piano)
Sábados 5, 12 y 19 de octubre, 21 hs.
entrada $70
Fundación Bollini, Pje. Bollini 2167
(atención, no confundir con La Dama de Bollini)
Reservas 4805-6399
Amores apasionados, amores románticos… amores fatales o luminosos, amores felices o desgraciados… Cuánto se ha escrito, cuánto se ha cantado al amor en todas sus maneras !
Queremos recordar algunas de ellas con estas canciones y no podemos dejar de agradecer a la memoria de quienes nos han dejado esta enorme riqueza: la bella melodía de Carlos Guastavino que da su nombre a este espectáculo, la ternura del amor ausente en Palomita blanca, el apasionamiento de Arráncame la vida, la sencillez de una melodía de zarzuela, un valsecito peruano o la ironía de un burlón pero nostalgioso Farolito de papel, la sensualidad de Chavela Vargas, el recuerdo de Serrat en La mujer que yo quiero
Y nuestro enorme respeto y admiracion por las bellisimas líneas de Borges, Neruda y dos grandes de España: Lope de Vega y García Lorca.

 

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Ay, que el alma se me sale… Sábados de septiembre.

Flyer ay-que-el-almaDespués del ciclo de Les Chansons Que J’Aime, presentamos un nuevo espectáculo, esta vez en castellano,  con el barítono Alejo Laclau: Ay, que el alma se me sale… dedicado al  amor y sus muchas formas: Amores apasionados, amores románticos… amores fatales o luminosos, amores felices o desgraciados. Canciones, textos y poemas de amor, de Guastavino a Serrat, del Renacimiento al tango y el bolero, de Lope de Vega y Lorca a Neruda y Borges.

Es en la Fundación Bollini (atención, no confundir con La Dama de Bollini, es a una cuadra) los sábados 14, 21 y 28 de septiembre a las 21 hs.

Los esperamos!

Ay, que el alma se me sale…
Canciones, textos y poemas de amor
Alejo Laclau
Diego Ruiz (piano)
Sábados 14, 21 y 28 de septiembre, 21 hs.
Fundación Bollini, Pje. Bollini 2167
Reservas 4805-6399

 

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Sonatas de Gerardo Gandini en el CETC

Este jueves 8 , viernes 9 y sábado 10 se presenta la integral de las sonatas de Gerardo Gandini, en el Centro de Experimentación del Teatro Colón. Esto es las 8 sonatas para piano y la sonata para cello.

Allí voy a estar tocando la 4ta Sonata, el sábado: Cada sonata tiene un intérprete diferente, muchos muy jóvenes y todos talentosos. La idea y convocatoria es de Lucas Urdampilleta, curador de estos conciertos, y sirve de puente y de facilitador entre generaciones de pianistas para acceder al repertorio y a la posibilidad de mostrarlo en el mejor lugar posible.

Recuerdo la sorpresa de Gerardo cuando le propusimos con Süden que nos dirigiera en 2005. Nos contaba el esfuerzo que fue para su generación lograr que los intérpretes hicieran su música, muchas veces a desgano o con manifiesta enemistad. El que músicos jóvenes lo hiciéramos porque queríamos y por amor a esa música lo conmovió (bueno, al menos le llamó la atención.)

Que haya hoy ocho pianistas, algunos muy jóvenes, haciendo su música (y algunos más: Aparicio Alfaro acaba de presentar un concierto con tres Sonatas de Gerardo en Santa Fe) es señal de un progreso y de una articulación positiva en la transmisión de una idea y un tipo de repertorio.

Gandini compuso su primer sonata en 1995 inmediatamente después de su ópera La Ciudad Ausente. Retomó un título tradicional para una forma de expresión pianística cuando ya tenía una obra hecha y un éxito reciente. Aunque aparecen muchos de los recursos compositivos de su catálogo, las sonatas terminan por ser una investigación sobre sus propias obsesiones y al mismo tiempo una expresión de su estilo como intérprete.

Muchas de las partituras tienen cantidad de cosas libradas a juicio del intérprete: notas flotantes, ausencia de dinámicas, acordes imposibles sobre los que hay que decidir el orden para tocarlos, rubatos, fermatas e indicaciones como “vagamente”. Una de las posibilidades es recurrir a la memoria de su estilo, la otra apropiarse de la obra y elegir el propio toque. En ambas se pone de manifiesto una de las características de estas obras: son piezas para tocar. Tienen un pianismo esencial que obliga al contacto con el sonido, a pesar y contrapesar cada sonido y reaccionar a las resonancias.

[Qui vibrano intese secrete]

Las otras resonancias de las sonatas tienen que ver con la historia de la música. Casi toda su música usa citas y las sonatas no son la excepción: del tango “Los Mareados” a Gesualdo pasando por Bach, Schumann y sus propias obras, relecturas de relecturas. Estas citas configuran un universo musical que él llamó alguna vez el “Museo Sonoro Imaginario” y que sin embargo no constituyen una letra muerta o un simple catálogo sino que son una forma de poner en escena el potencial musical de aquello que le llamó la atención.

[Curiosamente la que me toca, la sonata IV, no tiene una cita explícita (Gandini suele anunciarlas) sino que es claramente una carta de amor: Sus dos movimientos son “Para Neli” y “Noche/Tashigar”]

Tengo la sensación de que el estilo de las sonatas va progresando de una concepción formal más cerrada hacia una experimentación y una libertad que tienen que ver con esa introspección de la que hablaba antes, buceando más profundo en su inconsciente sonoro.

La quinta sonata fue compuesta para ser presentada en la Biblioteca Nacional. Tomó la inspiración para la forma del cuento “La Biblioteca de Babel” de Borges, o mejor dicho de su epígrafe (cita de cita), tomado del ensayo de Robert Burton “Anatomía de la Melancolía”: “By this art you may contemplate the variation of the 23 letters…”

“Anatomía de la Melancolía” fue el título que terminó tomando el ciclo de sonatas para su publicación. Adecuado sin duda por la tristeza que se trasluce en muchas de las piezas, pero también por el espíritu profundamente analítico y por qué no, juguetón con que están tratados los materiales.

Gandini murió el 22 de marzo. No va estar para tocar, ni para escuchar. Pero no es sólo melancolía lo que va haber en estos conciertos sino también la alegría de haberlo conocido o de tener sus obras: la señal del paso de un hombre generoso y profundamente musical que transmitió y dejó conocimiento, enseñanzas y anécdotas pero, sobre todo, hermosa música.

Jueves 8 de agosto
Sonata V  (Intérprete: Fernando Palomeque)
Sonata VI (Intérprete: Malena Levin)
Sonata para violonchelo (Intérprete: Martin Devoto)
Viernes 9 de agosto
Sonata I (Intérprete: Victoria Gianera)
Sonata II (Intérprete: Leandro Rodríguez Jáuregui)
Sonata III (Intérprete: Lorena Torales)
Sábado 10 de agosto
Sonata IV (Intérprete: Diego Ruiz)
Sonata VII (Intérprete: Sebastián Gangi)
Sonata VIII (Intérprete: Lucas Urdampilleta)
 
20:30 hs
CETC – Teatro Colón
Tucumán 1171
 

[Edit: Nota de Diego Fischerman en Página 12Nota de Gustavo Fernández Walker en Revista Ñ]

 
Gandini
 

 

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Fui a Durazno y Convención y había una Farmacia (3)

Fui a Durazno y Convención y había una Farmacia (1)
Fui a Durazno y Convención y había una Farmacia (2)
 
Terminada la función
(Canción, paloma y baraja)
Todo cabe en una caja
Todo, menos la canción.
 
(Raúl González Tuñón)

El uso de dos temas contrastantes para estructurar una pieza musical debe ser viejo como la historia de la música y uno de los más comunes: estrofa-estribillo, fuga-misterio, etc.

Mucho menos común es usar temas musicales diferentes para representar temáticas diferentes en la letra. Y es curioso porque, a primera vista, es un recurso bastante simple. Supongamos que quiero hacer una canción sobre “La Guerra y La Paz”: agarro y compongo un tema movido para la parte de la letra que habla de la guerra y uno tranquilo para la de la paz. “Romeo y Julieta” un tema para hablar de Romeo, otro “más femenino” (?) para Julieta, cuando se superponen los temas se consuma el amor.

Un tema para Mariel, otro para el Capitán, uno para la Pelícana otro para el Androide, etc. Pero no, no es tan común.

Jaime Roos acumula las imágenes del barrio de su infancia dividiéndolas en dos grupos, uno para la calle Durazno, otro para Convención. Las estrofas correspondientes a cada calle tienen un tema musical diferente.

Después de la introducción, con la guitarra haciendo la base de “Durazno” y el pregón del canillita se alternan los temas.

El tema de Durazno tiene una armonía modal y casi estática con la cuerda de mi de la guitarra sonando permanentemente y el bajo moviéndose en una melodía angulosa.

El tema de Convención está más cargado rítmicamente, cambia de acorde a cada compás subiendo por cuartas por la armonía de “Les Feuilles Mortes”. El ataque sobre la subdominante (el primer cambio de acorde notorio de la canción) puede hacer pensar que este es el estribillo. Sin embargo no, salvo una repetición, las letras son todas distintas.

El tema de “Durazno” está orquestado principalmente con guitarra, bajo y la batería tocando bombo y Hi-hat. Lo canta Jaime Roos, bastante agudo pero con su timbre característico.

En “Convención” entra la percusión, la batería abre al platillo y agrega el tambor, el piano ataca con un tumbao. Canta Jorge Vallejo, con una voz más aguda y nasal.

Las frases de “Durazno” dejan mucho espacio libre. Varios compases empiezan sin canto. Esto deja espacio para frasear de una manera más libre la melodía.

Las oraciones de “Convención” tienen acentos en todos los compases. El fraseo es rítmicamente estricto. La repetición de letra (“la vida /la vida como siempre dura”) y el tipo de estructura musical hacen que toda la frase “camine” permanentemente hacia adelante hasta el cierre sobre la palabra “Convención”.

El motivo inicial (“La calle Durazno”) tiene el acento en la segunda nota, el segundo acento (el de Durazno) queda desplazado con respecto al compás creando un efecto suspensivo.

durazno 1

El motivo de Convención está al final “en la calle Convención” y cierra todas las oraciones. Sería tentador que este motivo fuera la inversión del de Durazno, pero no. Lo que sí sucede es que el de Durazno es suspensivo y el de Convención es resolutivo (lógico, una palabra es grave y la otra aguda).

durazno 2

El clima bucólico de “Durazno” se asocia rápidamente a imágenes como “a la hora más lenta / la siesta obligada / del jacarandá”. El ritmo activo de “Convención” a “Candombe, murga y batucada” (única letra que se repite, como pseudo-estribillo)

Durante mucho tiempo asocié este contraste de la música a un contraste entre lo que sucedía en ambas calles. Una calle bucólica, con siesta y barrios chatos. Otra activa, con candombe, taconeo y canillas vociferantes.

En realidad las letras de Convención también tienen su parte bucólica: “Los perros de los bichicomes, durmiéndose por los rincones” pero la música es más poderosa.

Se acumulan los sentidos y las imágenes sobre cada una de las calles y cada uno de los temas. El cierre final yuxtaponiendo los dos motivos (“La calle Durazno… y Convención”) genera la ilusión del cruce de ambas calles y la condensación de todas las imágenes en un solo punto. Espacial, en la esquina, y musical en el cierre de la canción.

durazno 4

Ya vimos que en realidad, en Durazno y Convención no hay ninguna de estas cosas y que si las hubo solo podemos imaginarlas por lo que cuenta Roos. Pero creo que en la música está la fuerza que hace que creamos que todo lo que dice la canción existe realmente. Es la manera de poner en música esas imágenes lo que lleva a cientos de personas a pararse en esa esquina en espera de una epifanía.

En realidad, la epifanía ya sucedió al escuchar la canción. La siguiente nos puede esperar en cualquier esquina y es propia y personal.

Análisis Durazno y convencion

La costumbre de incluir un tercer tema o sección intermedia para crear variedad también está ampliamente difundida. Toma diversos nombres: interludio, puente, middle-eight…

En Durazno y Convención el tercer tema no tiene letra. Cito del artículo de César Bianchi:

Se le apareció, como un espíritu, y él la dejó manifestarse a piacere. La canción primero se iba a llamar La calle Durazno, confiesa, hasta que se dio cuenta que quedaría mejor si también aludía a Convención, la calle donde de hecho él vivía. Intentó distinguirlas, en la letra y en la música: definió a Durazno por su paisaje geográfico y a Convención por el paisaje humano, variopinto. Y entre ambas, una tercera música, la de la esquina, “que es viento, viento y mar, y no tiene letra”. (Durazno y Convención, la esquina donde no pasa nada)

Esta tercera música, el tema del viento, es un larguísimo interludio sobre un solo acorde. Tiene dos melodías, una al principio que Jaime canta con la letra “por la calle Durazno…” y otra al final que cita textualmente (3:28) el interludio instrumental de “Cometa de la Farola”. Seguramente allí aludía al viento que impulsaba la cometa en el Parque Rodó. (tema en 1:19)

durazno 3

La relación se establece cuando, como en mi caso, se escuchan los dos temas en el mismo compilado (aunque sea doce temas después) o cuando se sigue la obra de Roos en un plano más grande. Las menciones al viento son la clave y si no, queda como un dato más entre las miles de resonancias de la canción pero que contribuye a construir la magia, uno más de los puentes que tiende la canción en todas direcciones.

 

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Un minuto de silencio para Marina Abramovic

Nos llega el video por alguna red social. “Nos lo comparten” como se dice ahora. Se trata (pero todavía no lo sabemos) de un fragmento de un documental sobre Marina Abramovic.

Tampoco tenemos idea de quién es Marina Abramovic pero el video no viene solo. Trae una explicación que pone en contexto lo que vamos a ver.

En los años 70, Marina Abramovic mantuvo una intensa historia de amor con Ulay. Pasaron 5 años viviendo en una furgoneta realizando toda clase de performances. Cuando su relación ya no daba para más, decidieron recorrer la Gran Muralla China, empezando cada uno de un lado, para encontrarse en el medio, abrazarse y no volver a verse nunca más. 23 años después, en 2010, cuando Marina ya era una artista consagrada, el MoMa de Nueva York dedicó una retrospectiva a su obra. Dentro de la misma, Marina compartía un minuto en silencio con cada extraño que se sentaba frente a ella. Ulay llegó sin que ella lo supiera, y esto fue lo que pasó:

Play.

Estamos en el museo. Un señor canoso pasa entre dos personas desnudas. La artista con un vestido rojo está sentada frente a otra persona, mesa por medio. Primer plano de la cara inexpresiva. Gente alrededor con aire de inauguración, todos de traje oscuro. Murmullos. El señor camina saludando a alguna gente. La artista cierra los ojos y se concentra para el próximo participante. El señor entra, se sienta frente a ella, estira una pierna, la otra, se acomoda el saco. La artista abre los ojos, sonríe brevemente, baja los ojos y entonces…

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Fui a Durazno y Convención y había una farmacia (2)

Fui a Durazno y Convención y había una farmacia (1)
Fui a Durazno y Convención y había una farmacia (3)
Buscas a Roma en Roma ¡oh peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas.

Como el interlocutor de Quevedo, vamos a un lugar famoso y no hay nada. Todos los giles que pasamos por Durazno y Convención repetimos el tópico día tras día. A tal punto es un cliché que se lo encuentra en muchos artículos. Recomiendo el del periodista uruguayo César Bianchi: Durazno y Convención, la esquina donde no pasa nada.

Esa experiencia para mí es abrumadora por la cantidad de problemas que plantea, filosóficos, semiológicos, de estética…

La primera conclusión es que la mayoría usamos el lenguaje muy ingenuamente. Nos dicen “en Durazno y Convención pasa tal cosa” y nos lo creemos. Tomamos el significado en su sentido más básico: El signo refiere a un objeto existente. La canción “Durazno y Convención” remite a todo lo que dice la letra. Por si quedan dudas: “Lo dijo Jaime Roos”.

Vamos y no hay nada. Entonces tratamos de ajustar la idea de “referencia” para signos más simples. Por ejemplo “perro” remite a un perro. “Durazno y Convención” remite a una esquina que existe, lo podemos verificar.

Pero dicen que signo es todo lo que puede usarse para mentir. Tengo un amigo que le puso “Perro” a su gato, y con respecto a la inexistencia de las esquinas está este cuento de Leo Maslíah (¡que casualmente vive en Durazno y Convención!).

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