Semiosis del pimpollo (4) Problemas de traducción.

Semiosis del pimpollo (4) Problemas de traducción.

Si traducir ya es difícil de por sí, traducir poesía involucra la necesidad de transmitir no sólo el sentido literal del texto sino, en la medida de lo posible, el “efecto” que esas palabras causaban en el idioma original.

La traducción de canciones se encuentra además con otro problema: la métrica. Las nuevas palabras deben acomodarse dentro del mismo ritmo de la canción, lo cual hace que muchas veces se convierta directamente en una “adaptación”.

Cuando la canción a traducir es una de las “canciones con instrucciones” hay una dificultad extra ¿Debe la traducción dar las mismas instrucciones que el original? ¿Existen instrucciones intraducibles?.

Vamos a analizar un caso exitoso. Consideremos estos versos del portugués:

Tá na hora, Tá na hora
Tá na hora de brincar.

La traductora vierte, intachablemente:

Es la hora… es la hora
Es la hora de jugar.

No hay que dejarse engañar por “brincar”, falso amigo que en portugués quiere decir efectivamente “jugar”. Los dos versos siguientes son más difíciles:

Pula pula, bole bole
Se embolando sem parar.

“Pular” es “saltar”, no hay duda. Pero ¿qué significa “bole bole”? Hagamos un paréntesis para escuchar al Semiólogo:

“Véase esta tabla propuesta por Nida (1975) donde se mostraban las diferencias semánticas en inglés para algunos verbos de movimiento.

“Si tuviéramos que traducir a otra lengua una serie de frases que contienen algunos de estos verbos, nos sentiríamos muy apurados [sic]. Naturalmente seríamos capaces de establecer que, permitiéndolo el contexto, run puede traducirse con correr, que con caminar se traduce walk (…) No hay un término adecuado para skip (en la acepción de saltar dos veces con la pierna derecha y dos con la izquierda) que podríamos verter aproximadamente con “brincar”, “triscar”, verbos que también traducen aproximadamente to frisk, o to trip. En cualquier caso ninguna de las traducciones vierte adecuadamente el tipo de movimiento expresado por to skip.” (Umberto Eco, Decir casi lo mismo, Lumen 2008, trad. de Helena Lozano Miralles)

Queda demostrado que existen verbos de movimiento intraducibles. El traductor debe negociar y verter un verbo equivalente (y métricamente igual) aún a costa de alterar el significado y, horror, la coreografía.

“Bole bole” presenta problemas aún a los brasileros. Su etimología se remonta hasta “bullir”, y se aplicaba en Portugal a los niños inquietos como el agua hirviente. En Brasil tiene que ver con algo así como requebrar o menear, y a juzgar por la coreografía representa un movimiento circular de las caderas. [fuente]

Dice Eco que en estos casos hay dos alternativas. Una es la paráfrasis, que aquí debemos descartar de plano: no se puede cantar “♫♪ Salta, salta, hace un movimiento circular con las caderas ♪♫”. La segunda opción: “(…) si razones de estilo no me permiten alargar exageradamente el texto, debería decidir si, en ese contexto, es pertinente el movimiento específico indicado por to skip, o si -cuando se esté representando a un niño que juguetea feliz- no bastaría con perder un poco, recuperando todas las connotaciones de juego y alegría, y decir que el niño da brincos o retoza.” (op.cit.)

Pero el problema es que aquí el movimiento es clave porque es lo que se baila. Podemos imaginar la cantidad de negociaciones que habrán tenido lugar para que el resultado final sea:

brinca, brinca, palma, palma

Obligando a Xuxa a alterar la coreografía como se ve en el video (y de paso recortando drásticamente sensualidad a los movimientos, como era de esperarse en la transición del imaginario de Brasil al de Argentina, pero ese es otro tema.)

La traductora logra una victoria al recuperar el “brincar” anterior en su acepción correcta, mucho menos usada en el castellano rioplatense que “saltar”. El último verso traduce:

y danzando sin parar.

Recurre a otra palabra inusual (“danzando”) para resolver “embolando” cuyo false friend es irreproducible. “Embolando” también es difícil de traducir y remite a “enriedos” y al movimiento caótico de los bailarines entremezclándose.

“Brincar” y “danzando” cumplen con la teoría de algunos traductores de que una buena traducción debe sonar ligeramente extranjera. Estas palabras inusuales sumadas al acento brasilero de la reina de los bajitos causan un efecto de extrañeza que probablemente es intencional

Dá um pulo vai pra frente
De peixinho vai pra trás.

Para la segunda estrofa nos queda el enigmático “de peixinho vai pra trás”. “Peixinho”, que quiere decir “pececito” se usa, por ejemplo, para el gol que nosotros llamamos “de palomita”. A juzgar por el video, implica retroceder con el torso inclinado hacia adelante. Pero ya no estamos para sutilezas:

Un saltito para el frente
Y  un pasito para atrás.

Y la coreografía queda igual.

Quem quiser brincar com a gente
Pode vir, nunca é demais

Los últimos versos no implican movimientos, aunque es curiosa la solución del “pode vir nunca é demais” (que tiene que ver con la idea de que “nadie sobra”) que se transforma en una extraña admonición moral:

Jugaremos todos juntos
Ser feliz no está demás.

 (Ilariê por Cid Guerreiro, Dito, Ceinha / Versión en español Ilarié por Cristina Larraura)

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