Problemas Vocales (2)

(Primera parte aquí)

Este es el famoso video del piano que habla.

Pertenece a la obra “Deus cantando” que hizo Peter Ablinger. Resumiendo, el proceso consiste en un análisis del espectro distribuido en el tiempo de la voz del chico que lee el texto y la reproducción más fiel posible (“pixelado” dice Ablinger) de ese espectro en el piano. Para alcanzar el mayor nivel de definición posible necesita ese intérprete mecánico controlado por computadora.

Ablinger tiene también un largo ciclo llamado “Voices and piano” basado en un principio similar (aunque más libre) de imitación de voces de personas famosas, esta vez con un pianista en vivo. El año pasado se estrenó en el Ciclo de Música Conteporánea del San Martín una pieza más larga de Ablinger sobre Buenos Aires que incluía registros de la voz de Carmen Baliero y músicos argentinos. Aquí un fragmento de un ensayo con Bruno Mesz al piano, sobre un texto muy apropiado.

Esta idea de imitar o “capturar” las voces en un instrumento está también en algunas piezas emblemáticas de Hermeto Pascoal. Así, se lo puede escuchar transformando a un vendedor callejero de Asakusa en un proto-samba, o armonizando un relato de gol:

Hermeto trabaja principalmente con el perfil melódico de la voz más que en la imitación del timbre. Hermeto le llama “Som da aura“, y dice que es “la vibración sonora del alma de cada uno, reflejada en su habla, que es el enlace entre mente y cuerpo”. A diferencia de Deus Cantando, el proceso de capturar el sonido se hace de oído, pero es igualmente exhaustivo. En el siguiente video se lo puede ver en el proceso de captar el “sonido del aura” de Ives Montand.

Volviendo al “piano parlante” la idea de un instrumento que habla hace pensar en Peter Frampton y su “talking guitar”.

Curiosamente, este es el caso opuesto, Frampton “captura” el timbre de la guitarra y lo modula en su cuerpo para hacerlo hablar. Para eso usa un efecto llamado Talkbox que, básicamente, dirige el sonido de la guitarra hacia un parlante ubicado en el micrófono apuntando hacia su boca. Entonces le da a la boca la forma de las palabras correspondientes, lo que hace el mismo proceso de filtrado que vimos en el post anterior. Solo que en este caso, la fuente sonora en vez de ser interna (las cuerdas vocales) es externa: el sonido de la guitarra distorsionada, que parece ser suficientemente rico en armónicos para permitir este proceso.

Para terminar no podemos dejar este tema sin mencionar al “Órgano que habla“, un estilo de interpretar boleros en el órgano que surgió en México en los ’50 y es curioso que no haya tenido cultores en Estados Unidos o Europa, siendo tan efectivo. La idea se explica sola:

El mecanismo es sorprendente: habilitando y deshabilitando registros a toda velocidad se imitan las formantes de las vocales. Grave para la ‘o’, dos graves para la ‘a’, grave y medio para la ‘e’, etc. Las consonantes… bueno, acá lo explica Igor Stepanenko, eximio representante actual de este estilo.

[Este post es una ramificación de uno del blog de Pablo Gianera sobre Jason Moran. Se agradece.]

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