La cuadratura del Inca segunda parte

Fue mucho antes de la Tigresa. Corría 1989 la internet casi que no existía y “viral” quería decir que una angina no se curaba con antibióticos.

Entonces apareció la Lambada.

Hoy hablaríamos de “meme” y “viral”. Lambada era el baile y también el nombre de la única canción que se usaba para bailarla.

A lo mejor usted lector es muy joven o vivía en un raviol y nunca la escuchó. Hela aquí en la versión del grupo Kaoma.

Acá hay otra versión. Esta vez del grupo boliviano Los Kjarkas.

Tal vez piense que este es un grupo andino aprovechando la fama de la lambada o, si es muy joven, de Don Omar. Pero no, los Kjarkas habían grabado este tema en 1981. Le hicieron juicio a los productores de Lambada que la habían registrado con el seudónimo de Chico de Oliveira y ganaron. Otra vez estamos ante un caso de plagio, pero este es evidente.

En realidad esta es historia conocida. Si no la sabe después se la cuento. O la puede buscar en Wikipedia, pero mejor léala acá.

Mientras tanto, vamos a la música. En su camino de Cochabamba a París la canción mutó de ritmo, instrumentos e idioma. Pero además perdió ese fraseo rítmico típico de la música del altiplano que analizamos en relación a la Tigresa. Esa manera de organizar el ritmo en función de la melodía, a despecho de la letra y del compás europeo.

En la primera frase de la melodía original de Los Kjarkas el cambio de acorde a Si bemol está sobre la sílaba “fue” lo que da la sensación de dos compases de tres tiempos.

En cambio en Lambada, el Si bemol cae en la nota siguiente “quem”, para que coincida con el acento del compás de 2 tiempos.

La segunda frase es más evidente: El original tiene un tiempo menos. El compás de tres tiempos está dado por la duración del acorde de Si bemol.  La palabra “Día” queda acentuada al revés.

En Lambada no hay ningún Si bemol que nos obligue al cambio de compás. Pero el oído “no andino” exige ocho compases todos iguales. La solución es agregar un tiempo, la mitad se consigue rompiendo la sinalefa de “que_un” para que tenga dos sílabas. La otra alargando la duración de la sílaba “Dí” en “Día” que, curiosamente ahora queda acentuado “al derecho”.

Parecería que el extrañamiento que produce este tipo de fraseo fuera de la región andina o del ámbito de su música es muy difícil de soportar para el oyente porque es rápidamente neutralizado en cuanto se lo adapta a otro género musical.

El fenómeno de la lambada es un festín de arquetipos y estereotipos sobre “lo nacional”, “lo exótico”, “el erotismo”, etc. Lleno de préstamos y robos culturales.

Por suerte fue analizado en un artículo de Leonardo García, que no tiene desperdicio: El fenómeno “Lambada”: globalización e identidad.

Dice cosas como esta, sobre una versión polaca:

la “Lambada” de Piosenki, tal como el resto de los clásicos latinos que componen su álbum, parecen integrarse al imaginario cliché acerca de un pretendido hedonismo occidental ciertamente derivado de los tiempos de la Guerra Fría. De hecho, basta con ver la carátula del disco, en la cual palmeras tropicales comparten un mismo plano con la Torre Eiffel y el Coliseo de Roma… Se podría decir que Gala Piosenki representa no solo la anhelada apertura hacia el Occidente sino también la adopción de su ethos, magma en la cual se forjan los estereotipos de un exotismo tropical con a aquellos de una Europa Occidental igualmente imaginada!

En fin, para terminar si se aburrió con tanta partitura y sociología acá hay un pequeño test:

1-     ¿Qué instrumento aparece al comienzo del video de Lambada?

2-     ¿En qué idioma cantan los Kjarkas además de castellano?

Puede volver a mirar el video antes de seguir.

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Soluciones

1-     ¡Sí, es un bandoneón! Instrumento típico del Nordeste brasilero (?). Bueno, no:

la lambada alcanza realmente su difusión planetaria a partir de 1988, cuando los productores franceses Jean Karakos y Olivier Lorsac (Olivier Lamotte d’Incamps) la “descubren” durante un viaje a la ciudad de Porto Seguro. De regreso a Francia, los socios crean un grupo musical internacional al que bautizan “Kaoma” y dentro del cual se destacan particularmente la cantante brasileña Loalwa Braz y el célebre bandoneonísta argentino Juan José Mosalini, ambos residentes en Francia.

O sea que un bandoneonista argentino (de tango) grabó una versión robada por dos franceses de un tema de lambada brasilero que en realidad era una versión de una cumbia peruana que adaptaba una saya boliviana (bueno este paso nos lo salteamos). El siku original se transformó en acordeón, este en sintetizador y de ahí a bandoneón (y sigue su camino).

2- Si  dijo “Quichua” o “Aymara” y pensó “Claro, las raíces incaicas, la resistencia a la colonización, la Pachamama y todo eso” perdió. Es japonés. Al final del video se lee “Cochabamba 1990”. Esa no es la grabación original de “Llorando se fue” (no la encontré en ningún lado) sino que evidentemente fue hecha para el mercado japonés. Y sí, estaban aprovechándose de la fama que Lambada le había dado… a su propio tema.

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One Response to La cuadratura del Inca segunda parte

  1. Jorge says:

    Además de la extrañeza del fraseo andino, ayer me acordaba de la extrañeza de la amalgama euskera (o baska, bueno). Hace un tiempo un amigo me pasó varias partituras y parece que es común encontrar obras en 5/8, 7/8, o alguna mezcla entre compases de bases 3 y compases de base 2 o 4. Un caso emblemático es el himno “Gernikako Arbola” (http://www.youtube.com/watch?v=8AploXYVV3M), que a mí me resulta imposible seguir con la partitura (http://www.euskomedia.org/ImgsCanc/005037.gif). El ritmo, creo que se llama zortziko.
    Ahora, he visto transcripciones modernas que convierten todo en un 6/8, por ejemplo.

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