La cuadratura del Inca

– Ostranenie.
– ¿Qué?
– Ostranenie. El concepto de extrañamiento de los formalistas rusos.
– Ah.

Creo que no tiene nada que ver, pero “extrañamiento” es lo que siento cada vez que escucho el estribillo de Nuevo Amanecer. (el estribillo empieza en 1.08)

Y estoy hablando de cuestiones musicales. Cuando la Tigresa canta “Si tú sabes dar amor, entonces serás feliz” un sensación extraña me recorre el cuerpo. Trato de refinar la sensación: incomodidad, desconcierto, un cierto placer. Al principio me reía pero después traté de pensar por qué. Prestando atención nada parece estar donde debería, pero al mismo tiempo resuena con alguna otra cosa…

Vamos a analizarlo.Rítmicamente la frase dura siete compases (contando el compás vacío antes de empezar con la otra parte del estribillo). Cinco sobre Do y dos sobre Lam. Esa es la primera desviación de nuestra costumbre de que todas las cosas duren 4, 4, 4, 4…

El gran choque está en la acentuación de “entonces serás feliz”. “EnTONces” cae en el tiempo fuerte, pero para eso hubo que dejar un silencio más largo y acelerar el ritmo a semicorcheas. “Serás” queda con el acento en tiempo débil. “Feliz” queda definitivamente al revés, con “Fe” en el primer tiempo y “LIZ” en el segundo, reforzado por la llegada a la tónica de la melodía. Esta tónica recién coincide con la armonía del bajo en el compás siguiente produciendo una síncopa.

El choque perceptivo entre los acentos de la melodía,  la letra y la métrica del acompañamiento es completamente desconcertante.

Sería imprudente atribuir este fenómeno a error o ignorancia. Forma parte de una tradición musical antigua, difundida y arraigada.

Comparemos con esta morenada, de Bolivia.

Una frase de cinco compases, una oración de 11. El mismo desplazamiento de los acentos. (La misma escala pentatónica, ya que estamos).

Podría escribirse de otras maneras (respetando los acentos de la letra por ejemplo) pero siempre se va a producir una contradicción.

Veamos ahora el huayno “Ojos bonitos”.

Acá no queda más remedio que establecer un cambio de compás. Si no, los versos siguientes quedan cruzados. El desplazamiento de los acentos de las palabras, el fraseo irregular. La misma escala pentatónica.

Bastan estos ejemplos para señalar que la música de la Tigresa está insertada en una tradición cultural muy profunda y antigua, probablemente con raíces prehispánicas.

Cuando esta tradición del ritmo se ve forzada a “cuadrarse” dentro de una lógica rítmica que viene de otra cultura (la estructura armónica europea, el ritmo bailable de cumbia) se produce un choque que puede resolverse de muchas maneras. Adaptando el ritmo de la melodía, cambiando la estructura armónica para hacerla coincidir con los acentos (por ejemplo esta versión cumbia de “Cuánto cuestas…”), o como en el caso de la Tigresa manteniendo la lógica del canto a despecho del acompañamiento.

Y ahí se produce el extrañamiento

Podemos reirnos con la Tigresa, pero habría que pensar si la risa no viene de la incomodidad; de nuestros propios prejuicios enfrentados a una cultura extraña.

¿y por qué no podrás rectificar?
siempre hay un nuevo amanecer

Más, próximamente.

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